La comida es detox gracias al hinojo
A menudo, en enero la palabra clave es detox, una invitación a recuperar el equilibrio y la ligereza tras las comidas abundantes y festivas de las celebraciones navideñas. Entre las hortalizas símbolo de este “regreso a lo esencial” se encuentra el hinojo, sencillo en apariencia pero sorprendentemente rico desde el punto de vista nutricional y aromático.
Conocido desde la antigüedad, el hinojo ya era apreciado por griegos y romanos tanto como alimento de aroma fresco y con un marcado sabor similar al anís, como por sus virtudes digestivas. Con el tiempo se convirtió en protagonista de la cocina mediterránea, especialmente en los meses fríos, cuando la naturaleza ofrece muchas verduras con propiedades depurativas.
El hinojo está compuesto en gran parte por agua, una característica que lo hace ligero pero en absoluto pobre. De hecho, aporta fibra, útil para el bienestar intestinal y la sensación de saciedad, y una buena cantidad de potasio, valioso para el equilibrio de los líquidos corporales. También contiene vitamina C, folatos y compuestos aromáticos como el anetol, responsables de su aroma inconfundible y de la tradicional asociación con una agradable sensación de “vientre más tranquilo”, sobre todo al final de la comida o cuando se consume en forma de infusión.
Una curiosa particularidad del hinojo es su capacidad para modificar la percepción de los sabores de los alimentos con los que se combina o de aquellos que se prueban inmediatamente después. Precisamente de esta característica deriva el verbo italiano infinocchiare, utilizado en el sentido de engañar o embaucar. En el pasado, de hecho, era costumbre de algunos taberneros servir trozos de hinojo a los clientes para enmascarar el sabor ácido de vinos de baja calidad o no perfectamente conservados.
En cuanto a las variedades de hinojo, es importante precisar que el hinojo que cocinamos y llevamos a la mesa es el hinojo dulce, que no debe confundirse con el hinojo silvestre, más fino y utilizado como hierba aromática. Entre los hinojos dulces existen además distintas variedades: algunas más redondas y compactas, ideales para consumir crudas, y otras más alargadas, especialmente adecuadas para la cocción. En Italia, primer productor mundial, su cultivo está muy extendido sobre todo en las regiones de clima templado, desde el centro-sur hasta las islas, y la mejor temporada va del otoño al invierno, cuando el frío realza su dulzura y su textura crujiente.
En definitiva, tanto si se quiere recuperar la forma después de las fiestas como si simplemente se desea comer de manera más saludable, el hinojo es un alimento imprescindible para comenzar el nuevo año con mayor ligereza. Versátil en la cocina, combina tanto como guarnición de platos de carne o pescado como con recetas vegetarianas y, por supuesto, es perfecto para el Veganuary, la costumbre cada vez más extendida de seguir una alimentación vegana durante el mes de enero para promover la conciencia alimentaria, la sostenibilidad y el bienestar.