Diferentes formas, colores y sabores de las ciruelas
Dulces, jugosas y protagonistas indiscutibles del mes de agosto, las ciruelas son una de las frutas de verano más apreciadas. Versátiles en la cocina y ricas en propiedades beneficiosas, cuentan con una historia milenaria y con un extraordinario patrimonio varietal que refleja el vínculo entre el territorio, la tradición y la biodiversidad.
Los orígenes del ciruelo se remontan a miles de años atrás, entre Asia Occidental y la región del Cáucaso. Desde allí, el fruto se difundió a lo largo de las rutas comerciales hasta llegar a la cuenca mediterránea, donde griegos y romanos supieron apreciar sus cualidades y favorecieron su cultivo por toda Europa. Hoy en día, el ciruelo es uno de los árboles frutales más cultivados del mundo, e Italia ofrece las condiciones ideales para obtener cosechas de excelente calidad.
En el mundo existen numerosas variedades de ciruelas, que se agrupan principalmente en dos grandes categorías: el ciruelo europeo (Prunus domestica), cuyos frutos suelen ser más ovalados y especialmente adecuados para el secado, y el ciruelo japonés o chino-japonés (Prunus salicina), que produce frutos de mayor tamaño, más redondeados y especialmente jugosos.
Italia también conserva variedades locales de gran valor. Entre las más conocidas se encuentran las Ramassin del Piamonte, pequeñas y muy dulces, perfectas para comer una tras otra; la Susina di Dro, típica del Trentino, de pulpa firme y sabrosa; la Goccia d'Oro, llamada así por el intenso color amarillo de su piel; la Agostana, característica precisamente del mes de agosto; la Verdacchia, de tonalidad amarillo verdosa, y la Sangue di Drago, reconocible por su pulpa amarilla y jugosa y su piel rojiza. También destacan variedades como la Stanley, ideal para la deshidratación, o la Regina Claudia, de delicado color amarillo verdoso. A ellas se suman muchas otras, fruto de la selección realizada durante siglos en cada territorio para obtener cultivares con características únicas.
Además de su excelente sabor, las ciruelas destacan por su valor nutricional. Son una buena fuente de fibra, vitaminas A, C y del grupo B, además de potasio y compuestos antioxidantes. Las ciruelas frescas son ligeras y refrescantes, mientras que las deshidratadas concentran la fibra y los azúcares naturales, convirtiéndose en una práctica fuente de energía y en un excelente aliado para favorecer el tránsito intestinal.
Pero ¿son realmente lo mismo todas las ciruelas? En el lenguaje cotidiano suele utilizarse un único término para referirse a ellas, aunque existe una pequeña diferencia botánica. Generalmente, las variedades del ciruelo chino-japonés producen frutos más grandes, redondeados y muy jugosos, mientras que las del ciruelo europeo son, por lo general, más ovaladas, firmes y especialmente indicadas para el secado. Una distinción poco conocida que hace aún más interesante esta fruta.
Ya sea recién recolectadas, transformadas en mermeladas o convertidas en protagonistas de recetas dulces y saladas, las ciruelas siguen conquistando por su extraordinaria versatilidad. En el próximo artículo descubriremos cómo llevarlas a la mesa, desde los entrantes hasta los postres, con muchas ideas perfectas también para el menú de la festividad del 15 de agosto.